Biónica, cercana pero incierta

Neuralink

Aunque pueda parecer ciencia ficción, no es algo tan nuevo. Desde tiempos inmemoriales, el ser humano se ha valido de distintas herramientas para hacer aquello que no podía. El siguiente paso, obviamente, es incorporar esas herramientas en el propio cuerpo. La biónica, ya sea como elemento supletorio o de mejora, lleva con nosotros desde los garfios y las patas de palo. Por supuesto, la tecnología evoluciona y con ello las aplicaciones que pueden diseñarse.

Recientemente, Elon Musk y su empresa Neuralink han levantado bastante polvo. La implantación de chips cerebrales, algo propio del cine de Hollywood, está cada vez más cerca. Pero, ¿cuánto? ¿Qué beneficios puede aportar esta tecnología? Y, sobre todo, ¿a qué riesgos nos exponemos? Seguro que si padeces algún tipo de discapacidad o tienes alguien cercano afectado, son preguntas para las que querrás obtener respuestas. No somos expertos, pero aquí te ofrecemos un repaso por los últimos años que puede ayudarte a hacerte un mapa de en qué punto nos encontramos.

Biónica VS terapias biológicas: la gran carrera

Igual que la carrera espacial, la biónica y las terapias biológicas (tratamientos génicos, células madre…) son los dos grandes contendientes en la solución a muchas patologías sin cura actualmente. Mientras que la segunda rama se basa en el entendimiento de los procesos biológicos que dan lugar a las patologías para frenarlos o incluso revertirlos, la primera se apoya en el uso de la tecnología para sustituir las funciones orgánicas.

Ambas vías de investigación han sufrido notables avances en los últimos años. Se han realizado muchos ensayos clínicos en diferentes fases. No obstante, la realidad es que, hoy en día, son pocas las aplicaciones prácticas que podemos encontrar en cualquiera de los dos casos. Ninguno de los competidores ha conseguido llegar todavía a la luna. Y, pese a todo, a diferencia de la Guerra Fría, que uno alcance la meta no implicará la caída en desgracia del otro.

Pero, si hay algo que parece inherente a la biónica, es que no sólo tiene el potencial de restaurar una función perdida o dañada. Puede hacer que los sujetos adquieran una capacidad todavía mayor que la que podrían tener en plenitud física. Quizá es todavía pronto para hablar de prótesis hidráulicas capaces de levantar un camión a pulso o unos ojos capaces de hacer zoom para distinguir detalles desde la distancia. Pero, la pregunta es, ¿por qué no? Desde luego, no hay ningún dilema ético en aprovechar al máximo las posibilidades de la tecnología.

Los riesgos de la biónica

Algo que todavía no hemos conseguido replicar a nivel tecnológico es la capacidad de autorreparación de los sistemas biológicos. Nos hacemos arañazos y heridas constantemente, pero el cuerpo no deja de recuperarse por sí mismo. Es cierto que, en casos de gravedad, necesita un poco de ayuda. Sobre todo para no coger infecciones. Aun así, no deja de ser sorprendente cómo alguien puede sufrir una operación y estar caminando tranquilamente en pocos días con una molestia moderada.

Por contra, los sistemas mecánicos y electrónicos son perecederos. Después de un tiempo, requieren de mantenimiento para seguir ofreciendo unas prestaciones óptimas. Incluso, con mucho desgaste, pueden llegar a no funcionar en absoluto. Este es un riesgo que conlleva cualquier tipo de implante biónico. Tiene fecha de caducidad. Si todo va bien, en algún momento, con suerte varios años, tendremos que pasar por el taller para poner de nuevo a punto la maquinaria. Y, dependiendo de lo aparatoso del proceso, puede ser una experiencia no muy agradable de repetir.

Neuralink, la empresa fundada por Elon Musk con el objetivo de establecer interfaces cerebrales humano-máquina, anunció hace poco la implantación de Telepathy, su primer chip cerebral de manera exitosa. El objetivo es que personas con algún tipo de parálisis puedan recuperar ciertas capacidades. De momento, podemos ver a este paciente manejando el ordenador con el pensamiento.

Quizás eufórico por este éxito, Musk se lanzó a la piscina en fechas posteriores con una promesa no menos sorprendente: devolver la vista con Blindsight, un chip en fase experimental. Esta no es una idea nueva. Quizás su diseño sea más refinado, pero empresas como Second Sight ya pusieron en el mercado su solución hace varios años. Otros equipos de investigación trabajan en líneas similares, con especial mención a esta idea con células fotovoltaicas.

Sin embargo, no todo es tan bonito como parece. El mismo caso de Second Sight es un aviso que no deberíamos ignorar. Después de unos años, la empresa ha quebrado y los usuarios que se implantaron esta solución biónica se encuentran ahora en ausencia de alguien que pueda realizar el mantenimiento. Un detalle no menor, sobre todo si tenemos en cuenta el coste, bastante fuera del alcance de muchas personas. Incluso Telepathy ha reportado problemas después de unas semanas del primer implante. Parece que la funcionalidad del chip, compuesto de hilos sensibles a los impulsos eléctricos, sufrió un deterioro debido al desplazamiento de estos. No se han ofrecido más detalles, pero esto nos debería hacer surgir una pregunta: ¿es buena idea implantarse cualquier cosa?

La biónica, un futuro cercano pero incierto

Sin duda, la biónica es un área de estudio que despierta mucha expectación. No sólo por la posibilidad de ayudar a mucha a gente a mejorar sus condiciones de vida. También por la espectacularidad de su ser en sí mismo. ¡A todos nos encanta ver gente llena de implantes en las películas!

Nada podía hacernos imaginar hace un par de décadas que íbamos a estar tan cerca de poder controlar nuestro entorno con la mente, de hacer que alguien se levante de una silla de ruedas o de dotar a un ciego de la vista de un águila. Aun así, todavía nos queda lejos. No podemos más que salir al jardín de noche para contemplar la luna y alargar las manos para intentar tocarla. Seguro que en los próximos años habrá muchas más novedades y ensayos, pero pienso que todavía estamos a más de una década de ver algo realmente masivo en las calles. Sobre todo teniendo en cuenta los tiempos que se manejan en el ámbito médico.

En esta carrera tenemos un gran aliado inesperado: la inteligencia artificial. Aparte de hacer revivir a gente muerta o fabricar deep fakes, esta nueva tecnología nos permite resolver problemas que antes eran demasiado complejos de abordar. Todas las áreas del conocimiento se beneficiarán de este compañero de viaje. Una bebida energética que nos ayudará a doblar la esquina antes de lo que pensábamos.

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